Templo de Nuestra Señora del Pilar

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Descripción del lugar
Cuando Guadalajara creció hacia el suroeste en el siglo XVIII, se hizo necesaria la construcción de un templo para atender a los nuevos feligreses. El obispo Fray Manuel de Mimbela ordenó en 1718 la edificación del templo de Nuestra Señora del Pilar, encargando la obra al párroco Eusebio Antonio de Riaza. Construido inicialmente con muros lisos y techumbre de madera, el modesto templo se completó en 1720 como ayuda de parroquia del Sagrario. Con el tiempo, el barrio lo llamó simplemente "la Parroquia", nombre que heredó la calle frontal. En 1882, el padre Juan Jacobo Caldera dirigió su completa reconstrucción, añadiendo bóvedas de mampostería y un elegante pórtico de cantera. Las sucesivas mejoras incluyeron nuevos altares, capillas laterales y la instalación de campanas, transformando el sencillo templo original en el actual edificio neoclásico. El templo actual muestra un frontispicio de tres cuerpos con arcos de medio punto y columnas dóricas en su base, hornacinas jónicas en el centro y un remate con el monograma de María. Su interior, de una sola nave con cinco bóvedas, alberga el altar mayor de mármol de Carrara con la imagen de la Virgen del Pilar, además de cuatro altares laterales. A lo largo de su historia, el templo ha sido testigo de importantes eventos, como el atentado contra la Virgen de Zapopan en 1931, recordado en una placa conmemorativa. Aunque de dimensiones modestas, este templo representa una valiosa pieza del patrimonio religioso tapatío, que combina historia, arte y devoción en el corazón de Guadalajara.
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Preguntas frecuentes
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